
Me pides que te olvide diariamente
que ya me consideras un amigo,
me dices que de amor nadie se muere
y yo me muero por estar contigo.
No vuelvas a pedirme que te olvide
pues es tan exquisito tu desprecio
que las cartas ofensivas que me escribes
me hicieron amarte hasta los huesos.
SALOMÓN BORRASCA
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